Me inquieta un poco la presencia cada vez más notoria de los jerarcas católicos en los medios de comunicación. Y más cuando aparece algún personaje de la política nacional haciendo de comparsa. Ya la semana pasada comentaba sobre la visita del gobernador mexiquense y su novia al señor Ratzinger, un hecho que no deja duda sobre lo que podría significar esta muestra de adhesión a la iglesia romana.
Se preguntará alguno, bueno, ¿y qué tiene de malo que alguien vaya a pedir la bendición papal? Y respondería yo, pues si ahí quedara la cosa, el asunto no tiene más allá de un interés anecdótico. Pero sucede que el Vaticano no es un poder inocuo, y la historia de nuestro país está plagada de eventos nefastos siempre ligados a las maniobras de los curas locales con la jerarquía romana. Y esto, o se desconoce, lo que sería muy objetable en un personaje político de cierta importancia, o se actúa a sabiendas de ello, lo cual implicaría una definición ideológica inaceptable.
Para añadir otro crouton a la sopa, sucede que el obispo de Saltillo, Raúl Vera, personaje que a últimas fechas ha venido mostrando un sospechoso protagonismo, se lanza una vez más contra el gobierno. A propósito de la reciente (y exitosa) operación en Cuernavaca en contra de uno de los más sanguinarios capos del narcotráfico, él opina que los operativos militares en la actual guerra contra la delincuencia organizada son irresponsables, ineficientes e inmorales y que la estrategia del gobierno federal es totalmente errónea. ¡Vaya, pues, con el obispo! Sus calificativos son chocantes, ya que parecería que él se cree juez último de los actos de los demás (bueno, sabemos que los obispos suelen ser petulantes y soberbios, así que no debe sorprendernos). Y en cuanto a la estrategia, ¿qué nos quiere decir? ¿Que él tiene una mejor?
A primera vista, el obispo es un necio, porque de misas, santos y liturgias él sabrá, pero de estrategias nada. Y, además, los más favorecidos con esas tontas declaraciones son los narcos, pues descalifica las acciones en contra de sus principales líderes.
Pero pienso que atrás de esto hay algo más. La iglesia católica romana no da paso sin huarache, y no creo que él hable sin la autorización de sus superiores jerárquicos. Y, como siempre, parecería que quieren quedar bien con Dios y con el diablo. No creo que deseen perder las importantes donaciones que desde hace mucho (recordemos la época del nuncio Prigione) se dice que reciben, por lo que al mismo tiempo las críticas al gobierno las externan por boca de un obispo de rango medio. Como consecuencia del desgaste político de Samuel Ruiz, quizá Raúl Vera viene a reemplazarlo en el papel de contestatario, para no involucrar demasiado a los más altos jerarcas.
Con toda la antipatía que siento por la persona de Enrique VIII, y cualesquiera que hubieren sido las razones que tuvo para romper con el papa Clemente VII en 1533, el caso es que con ello Inglaterra se liberó definitivamente de la intromisión del Vaticano en sus asuntos internos y ello marcó de manera fundamental la historia posterior de aquel país. Finalmente, hay que darle algún crédito a Ana Bolena.
domingo, 27 de diciembre de 2009
domingo, 20 de diciembre de 2009
¿Buscando apoyo para su candidatura?
El gobernador mexiquense, Enrique Peña Nieto, me ha dejado atónito por algo que considero una imprudencia política. La semana pasada nos enteramos de que andaba de paseo por Europa con su novia, además de nutrido séquito. Él afirma que cada quien lo pagó de su bolsillo, lo que sería insólito (esto es, no acostumbrado). Mi primera reacción fue preguntarme si sería ésta la temporada de vacaciones en Toluca, ya que el jefe de gobierno se ausenta tranquilamente de su puesto sin haber, aparentemente, una misión de estado que lo justifique. Porque decir que fue a poner un nacimiento en Roma es una inocentada, y hasta podría ser un intento de tomarnos el pelo.
Pero lo asombroso es que haya tenido la ocurrencia de visitar al señor Ratzinger en el Vaticano sin guardar la discreción que solía caracterizar a los políticos mexiquenses en otras épocas. Cada quien puede hacer lo que quiera en su vida privada (bueno, hasta cierto punto), pero hacer gala de su religiosidad católica sin el menor recato y publicar su entrevista con el jefe de la iglesia romana, con fotografía y todo... vamos, hombre, ¿pero en qué cabeza cabe?
Él es, incuestionablemente, uno de los aspirantes a ganar la candidatura del PRI para la próxima liza electoral del año 2012, que ya está a la vuelta de la esquina. Es verdad, como decía aquel pintoresco gobernador guerrerense, la caballada está flaca, pero con esto la situación adquiere visos alarmantes. Si se hubiera tratado de un político del PAN no tendría nada de raro (¿no recordamos, todavía con pena ajena, la visita del expresidente Fox al Vaticano, metiendo a Martita con calzador en todas partes, a pesar de las reglas protocolarias?).
Pero, ¿ahora también el PRI? Entre doña Beatriz, que quiere convencernos a toda costa de que ellos sí saben gobernar, a pesar de la aplastante evidencia en contrario, y ahora Peña Nieto, presumiendo de su devoción papista, creo que nos aguardan tiempos muy complicados.
Pero lo asombroso es que haya tenido la ocurrencia de visitar al señor Ratzinger en el Vaticano sin guardar la discreción que solía caracterizar a los políticos mexiquenses en otras épocas. Cada quien puede hacer lo que quiera en su vida privada (bueno, hasta cierto punto), pero hacer gala de su religiosidad católica sin el menor recato y publicar su entrevista con el jefe de la iglesia romana, con fotografía y todo... vamos, hombre, ¿pero en qué cabeza cabe?
Él es, incuestionablemente, uno de los aspirantes a ganar la candidatura del PRI para la próxima liza electoral del año 2012, que ya está a la vuelta de la esquina. Es verdad, como decía aquel pintoresco gobernador guerrerense, la caballada está flaca, pero con esto la situación adquiere visos alarmantes. Si se hubiera tratado de un político del PAN no tendría nada de raro (¿no recordamos, todavía con pena ajena, la visita del expresidente Fox al Vaticano, metiendo a Martita con calzador en todas partes, a pesar de las reglas protocolarias?).
Pero, ¿ahora también el PRI? Entre doña Beatriz, que quiere convencernos a toda costa de que ellos sí saben gobernar, a pesar de la aplastante evidencia en contrario, y ahora Peña Nieto, presumiendo de su devoción papista, creo que nos aguardan tiempos muy complicados.
domingo, 13 de diciembre de 2009
Campaña insidiosa
Amnistía Internacional lanzó una severa crítica (sí, una más) al Ejército Mexicano (Reforma, 12-12- 09) debido a que “... los abusos cometidos en su incursión (sic) en la guerra contra el narcotráfico van en aumento...” Esta organización no gubernamental (que, por razones de índole diversa, hube de conocer de cerca hace algunos años) se especializa en preparar informes donde, con un leve tono de santonería (¿cómo traducir mejor el término self-righteousness?), señala con dedo de fuego los excesos que cometen gobiernos en todo el mundo (ya sea en el Tibet, en Darfur, en Myanmar y en nuestro país, entre otros). Y aconsejó a México “voltear hacia Argentina, donde se ha modificado el código de justicia militar para limitar su jurisdicción”. No nos dice si sólo habría que importar de aquel país conosureño ese código, o de paso también otras prácticas, como las que tienen sumidos a los sufridos argentinos en una situación de profunda miseria económica y política.
Y no se mal interprete: por supuesto que estoy en contra los abusos de la fuerza pública. Lo chocante de AI es su falta de equilibrio al presentar los hechos. Veamos, por ejmplo: “En este informe no sólo comprobamos la presencia de detenciones forzadas, torturas y ejecuciones... y también demostramos que el patrón de abusos aumenta”. Se refieren, por supuesto, al Ejército, pero estoy seguro de que las detenciones forzadas, torturas y ejecuciones que llevan a cabo cotidianamente los diversos grupos de la delincuencia organizada en contra de bandas rivales o de ciudadanos cualesquiera, tienen una frecuencia y brutalidad mucho mayores que las atribuibles al Ejército. Sin embargo, aunque se trata igualmente de atentados en contra los derechos humanos, no se hace ninguna mención de ellos.
Lo positivo del informe de marras es que AI reconoce que, en efecto, en estos tiempos se libra una guerra real en nuestro país. Las guerras son eventos catastróficos de consecuencias terribles para gran parte de la población no beligerante. Y, la verdad, en términos generales no nos ha ido tan mal hasta ahora: veamos la tranquilidad con que la gente acude a los centros comerciales a hacer sus compras navideñas o la afluencia a restaurantes y lugares de esparcimiento, actividades que eran absolutamente impensables en Madrid o Barcelona durante la guerra civil española, o en Londres, Berlín y Tokio durante los años de la Segunda Guerra Mundial.
Y en cuanto a los excesos de la fuerza armada, están bien documentados los atroces sufrimientos de la población civil a manos de los combatientes, que en muchos casos han devenido en éxodos masivos o en matanzas indiscriminadas, como en Normandía, Kosovo, Bagdad y muchísimos otros, de ahora y de toda la historia de la humanidad.
Ojalá pudiera lograrse una actitud de urbanidad y cortesía de parte de las tropas en combate, de manera que no se dieran abusos o vejaciones hacia los civiles. Pero esto, me temo, es un inocente sueño guajiro...
Y no se mal interprete: por supuesto que estoy en contra los abusos de la fuerza pública. Lo chocante de AI es su falta de equilibrio al presentar los hechos. Veamos, por ejmplo: “En este informe no sólo comprobamos la presencia de detenciones forzadas, torturas y ejecuciones... y también demostramos que el patrón de abusos aumenta”. Se refieren, por supuesto, al Ejército, pero estoy seguro de que las detenciones forzadas, torturas y ejecuciones que llevan a cabo cotidianamente los diversos grupos de la delincuencia organizada en contra de bandas rivales o de ciudadanos cualesquiera, tienen una frecuencia y brutalidad mucho mayores que las atribuibles al Ejército. Sin embargo, aunque se trata igualmente de atentados en contra los derechos humanos, no se hace ninguna mención de ellos.
Lo positivo del informe de marras es que AI reconoce que, en efecto, en estos tiempos se libra una guerra real en nuestro país. Las guerras son eventos catastróficos de consecuencias terribles para gran parte de la población no beligerante. Y, la verdad, en términos generales no nos ha ido tan mal hasta ahora: veamos la tranquilidad con que la gente acude a los centros comerciales a hacer sus compras navideñas o la afluencia a restaurantes y lugares de esparcimiento, actividades que eran absolutamente impensables en Madrid o Barcelona durante la guerra civil española, o en Londres, Berlín y Tokio durante los años de la Segunda Guerra Mundial.
Y en cuanto a los excesos de la fuerza armada, están bien documentados los atroces sufrimientos de la población civil a manos de los combatientes, que en muchos casos han devenido en éxodos masivos o en matanzas indiscriminadas, como en Normandía, Kosovo, Bagdad y muchísimos otros, de ahora y de toda la historia de la humanidad.
Ojalá pudiera lograrse una actitud de urbanidad y cortesía de parte de las tropas en combate, de manera que no se dieran abusos o vejaciones hacia los civiles. Pero esto, me temo, es un inocente sueño guajiro...
jueves, 10 de diciembre de 2009
“Rechaza UNAM Enlace”. Así cabecea el diario Reforma su edición de ayer (9-dic-09), e informa sobre la negativa del Rector Narro a que la casa de estudios participe en las evaluaciones que la Secretaría de Educación lleva a cabo en las instituciones educativas de todo el país, particularmente en el nivel de bachillerato, o “enseñanza media superior”.
Es posible que los instrumentos de evaluación adolezcan de fallas, incluso de fallas serias, y me parece que podría haberse usado ese argumento para justificar el rechazo a que la UNAM se sujete a una práctica que por varios años se ha aplicado en la mayor parte de las escuelas del país. Pero al usar el concepto de “incomparabilidad” para invalidar el proceso se comete, a mi juicio, un error de fondo. Dice la nota de Reforma “la negación (sic) a participar en ENLACE está fundada en que ésta compara estudiantes e instituciones que son incomparables”. Y continúa, “¿es comparable un estudiante de una escuela privada, que llega a su escuela en automóvil, después de haber desayunado bien... y que tiene en su casa todos los implementos, biblioteca, cómputo, información, etc.... con el de una preparatoria rural?”
Pues, digo yo, claro que son comparables; en todo caso podríamos decir que la comparación arrojaría un resultado injusto ya que quizá el estudiante mejor comido y con más recursos económicos tenga más posibilidades de alcanzar un mejor resultado en la prueba de comprensión de lectura o de matemáticas. Aunque, la verdad, creo que ni siquiera esto sea cierto: abundan los ejemplos en contrario. Ciertamente ayuda el estar bien alimentado, pero hay factores mucho más determinantes en el aprovechamiento escolar, y menciono a dos de ellos: el talento individual y la calidad de la institución educativa. Saldrá bien calificado el alumno talentoso de una escuela que cuente con maestros bien preparados, con una buena organización académica y con recursos para la enseñanza. Difícilmente podrá salir adelante un alumno que caiga en manos de un maestro ignorante y me atrevería a afirmar que en una preparatoria rural (ya que se usa ese ejemplo, aunque ocurre también en las urbanas) abundan estos especímenes. Si es a causa del hambre o la pobreza, ése es otro problema.
La calificación (o ranking) de una escuela reflejará, entonces, factores muy diversos y no solamente la situación económica de sus alumnos. Y, por otro lado, ¿qué se espera de la escuela? Tiene que buscar los medios para atender adecuadamente a sus alumnos y darles la formación que corresponde; no se puede admitir que se dé por bueno a un alumno que no cumpla con los requisitos académicos alegando que es a causa de su situación económica.
Porque, a fin de cuentas, cuando requerimos de los servicios de un médico o de un ingeniero lo primero que le pedimos es que sea competente en su especialidad; nunca aceptaríamos que nos diera como pretexto de su incapacidad profesional que cuando estudió en la universidad no tenía para desayunar, no iba en automóvil a sus clases ni tenía computadora en su casa. En tal caso, de inmediato buscaríamos a otro.
Es posible que los instrumentos de evaluación adolezcan de fallas, incluso de fallas serias, y me parece que podría haberse usado ese argumento para justificar el rechazo a que la UNAM se sujete a una práctica que por varios años se ha aplicado en la mayor parte de las escuelas del país. Pero al usar el concepto de “incomparabilidad” para invalidar el proceso se comete, a mi juicio, un error de fondo. Dice la nota de Reforma “la negación (sic) a participar en ENLACE está fundada en que ésta compara estudiantes e instituciones que son incomparables”. Y continúa, “¿es comparable un estudiante de una escuela privada, que llega a su escuela en automóvil, después de haber desayunado bien... y que tiene en su casa todos los implementos, biblioteca, cómputo, información, etc.... con el de una preparatoria rural?”
Pues, digo yo, claro que son comparables; en todo caso podríamos decir que la comparación arrojaría un resultado injusto ya que quizá el estudiante mejor comido y con más recursos económicos tenga más posibilidades de alcanzar un mejor resultado en la prueba de comprensión de lectura o de matemáticas. Aunque, la verdad, creo que ni siquiera esto sea cierto: abundan los ejemplos en contrario. Ciertamente ayuda el estar bien alimentado, pero hay factores mucho más determinantes en el aprovechamiento escolar, y menciono a dos de ellos: el talento individual y la calidad de la institución educativa. Saldrá bien calificado el alumno talentoso de una escuela que cuente con maestros bien preparados, con una buena organización académica y con recursos para la enseñanza. Difícilmente podrá salir adelante un alumno que caiga en manos de un maestro ignorante y me atrevería a afirmar que en una preparatoria rural (ya que se usa ese ejemplo, aunque ocurre también en las urbanas) abundan estos especímenes. Si es a causa del hambre o la pobreza, ése es otro problema.
La calificación (o ranking) de una escuela reflejará, entonces, factores muy diversos y no solamente la situación económica de sus alumnos. Y, por otro lado, ¿qué se espera de la escuela? Tiene que buscar los medios para atender adecuadamente a sus alumnos y darles la formación que corresponde; no se puede admitir que se dé por bueno a un alumno que no cumpla con los requisitos académicos alegando que es a causa de su situación económica.
Porque, a fin de cuentas, cuando requerimos de los servicios de un médico o de un ingeniero lo primero que le pedimos es que sea competente en su especialidad; nunca aceptaríamos que nos diera como pretexto de su incapacidad profesional que cuando estudió en la universidad no tenía para desayunar, no iba en automóvil a sus clases ni tenía computadora en su casa. En tal caso, de inmediato buscaríamos a otro.
domingo, 6 de diciembre de 2009
La ciudad secuestrada
El viernes pasado sufrimos, los habitantes de la ciudad de México, una agresión más. Un grupo de manifestantes, invocando la “libertad de expresión”, decidió – al decir de uno de sus líderes - tomar la ciudad, para exigir al gobierno algo (y lo pongo así, en abstracto, porque el motivo es insubstancial). Una primera reflexión: las estimaciones recientes dan alrededor de 18 millones de habitantes en la zona metropolitana, la mayor parte de los cuales dependen, para sus actividades – laborales, escolares, de abasto para el sustento, de atención de emergencias, o de simple entretenimiento – de la capacidad de movimiento dentro de la ciudad, de su ciudad. Por tanto, los grupos manifestantes, cuya intención es paralizar esa capacidad, cometen un atentado en contra de la mayoría de los habitantes de la ciudad, al impedirles la posibilidad de atender a sus necesidades. No sé a ciencia cierta el tamaño de los grupos que agredieron así a los ciudadanos, pero me atrevería a decir que difícilmente rebasaría un par de decenas de miles.
Se trata, entonces, de un ataque al orden público y a la convivencia civilizada, condiciones esenciales para la vida de una sociedad. La sociedad, por otro lado, ha evolucionado para proporcionarse los factores que le garanticen el cuidado de tales condiciones, como el gobierno y, en particular, una estructura de fuerza para usarse, cuando fuere necesario, en forma perfectamente legítima en defensa de la sociedad.
En consecuencia, el gobierno - en este caso el de la ciudad – no está cumpliendo con su cometido. Se trata de un gobierno que no cuida las necesidades de la inmensa mayoría de los ciudadanos para quienes gobierna. Y, sin embargo, parece que ya nos acostumbramos a ello, y cada vez que sucede alguna de estas alteraciones de la vida social simplemente tomamos nuestras providencias para ver de qué manera nos las arreglamos (cambios de horarios, cancelación de planes, y hasta exponernos a sufrir eventos trágicos como la imposibilidad de transportar a un enfermo grave a algún centro de atención médica). La conclusión es que tenemos el gobierno que merecemos. Y no se me pregunte ¿y qué quieres que hagamos? Al menos podríamos pensar en qué podemos hacer, y no simplemente resignarnos.
Segunda reflexión: ¿alguien sabe de alguna ocasión en que los actos de bloqueo de vialidades, plantones, paros y otros similares, hayan conseguido modificar el curso de las cosas para satisfacer la causa original que los motiva?
Tercera reflexión (más específica): Uno de los contingentes que participó en los eventos del viernes pasado fue el sindicato de trabajadores de la universidad (STUNAM), y relata el diario Reforma (5-12-09) que, al ser entrevistado uno de los asistentes de dicho gremio, dijo que “había que registrarse a la llegada y al término de la movilización para que no les descontaran la jornada laboral”. What??? ¿Así que a los que no van a trabajar les pagan el día? Bien, pues si tomamos el recientemente aprobado presupuesto anual de esa Casa de Estudios, de más de 27,000 millones de pesos, y lo dividimos entre 365 días, nos resulta que cada día cuesta casi 74 millones de pesos. Si suponemos que las actividades se paralizaron en un 50%, estaríamos hablando de unos 37 millones tirados a la basura. ¿Así andamos de sobrados?
Se trata, entonces, de un ataque al orden público y a la convivencia civilizada, condiciones esenciales para la vida de una sociedad. La sociedad, por otro lado, ha evolucionado para proporcionarse los factores que le garanticen el cuidado de tales condiciones, como el gobierno y, en particular, una estructura de fuerza para usarse, cuando fuere necesario, en forma perfectamente legítima en defensa de la sociedad.
En consecuencia, el gobierno - en este caso el de la ciudad – no está cumpliendo con su cometido. Se trata de un gobierno que no cuida las necesidades de la inmensa mayoría de los ciudadanos para quienes gobierna. Y, sin embargo, parece que ya nos acostumbramos a ello, y cada vez que sucede alguna de estas alteraciones de la vida social simplemente tomamos nuestras providencias para ver de qué manera nos las arreglamos (cambios de horarios, cancelación de planes, y hasta exponernos a sufrir eventos trágicos como la imposibilidad de transportar a un enfermo grave a algún centro de atención médica). La conclusión es que tenemos el gobierno que merecemos. Y no se me pregunte ¿y qué quieres que hagamos? Al menos podríamos pensar en qué podemos hacer, y no simplemente resignarnos.
Segunda reflexión: ¿alguien sabe de alguna ocasión en que los actos de bloqueo de vialidades, plantones, paros y otros similares, hayan conseguido modificar el curso de las cosas para satisfacer la causa original que los motiva?
Tercera reflexión (más específica): Uno de los contingentes que participó en los eventos del viernes pasado fue el sindicato de trabajadores de la universidad (STUNAM), y relata el diario Reforma (5-12-09) que, al ser entrevistado uno de los asistentes de dicho gremio, dijo que “había que registrarse a la llegada y al término de la movilización para que no les descontaran la jornada laboral”. What??? ¿Así que a los que no van a trabajar les pagan el día? Bien, pues si tomamos el recientemente aprobado presupuesto anual de esa Casa de Estudios, de más de 27,000 millones de pesos, y lo dividimos entre 365 días, nos resulta que cada día cuesta casi 74 millones de pesos. Si suponemos que las actividades se paralizaron en un 50%, estaríamos hablando de unos 37 millones tirados a la basura. ¿Así andamos de sobrados?
domingo, 29 de noviembre de 2009
Gobernadores ofendidos...
El pasado jueves se reunió el Consejo Nacional de Seguridad Pública (¿recuerdas? Aquel nuevo organismo creado en 2008 para dar salida al enojo de mucha gente influyente a propósito de los secuestros y la incapacidad de los encargados de la seguridad pública en los diferentes niveles de gobierno). Un detalle interesante fue la asistencia del señor Ebrard, quien hasta esta ocasión – si no recuerdo mal – se las había ingeniado para evadirse de los actos donde estuviese el Presidente Calderón ya que, a su entender, con su presencia legitimaría al que él y sus correligionarios califican como “espurio”. Pues qué bueno que parece estar entrando en razón; a mí, en lo personal, me tranquiliza un poco que el Jefe de Gobierno de la ciudad donde resido deje ya esa farsa y comience a dar muestras de cierta cordura, al menos en las formas.
El caso es que en dicha reunión se presentó el resultado de una encuesta llevada a cabo por el Instituto Ciudadano de Estudios sobre la Inseguridad con los propósitos explícitos - entre otros – de “estimar las características de la prevalencia y la incidencia delictivas... y la percepción de los ciudadanos sobre la inseguridad y sobre la actuación de sus autoridades”. Pues nada, que los gobernadores presentes en el acto reaccionaron inmediatamente, como si les hubieran puesto un cohete en salva sea la parte, ya que todos obtuvieron calificaciones muy poco satisfactorias. Y cito algunas de sus declaraciones:
Ebrard, del Distrito Federal: “... debe pactarse un sistema que califique también al gobierno federal... a nosotros no nos consultaron...”
Hernández, de Tamaulipas: “... la encuesta estaba manipulada, porque no incluyó a su estado...”
Granier, de Tabasco: “... que nos den nombres de quienes les impidieron realizar su trabajo, pues no nos incluyeron...”
Peña Nieto, de EdoMex: “... debe revisarse la metodología que despierta polémica e inconformidad...”
Osuna Millán, de Baja California: “... ya no nos sirve, porque se refiere a 2008... habría que hacer una encuesta en enero de 2010 para evaluar el 2009, y que se publique en febrero...”
Reyes Baeza, de Chihuahua, y Amalia García, de Zacatecas, coinciden al exigir que “... al presentar resultados se incluyan los avances de cada entidad contra la delincuencia y el crimen organizado...”
Y así por el estilo. Ahora bien, hay que hacer algunas precisiones. Primero, el ICESI es una Asociación Civil patrocinada por organismos tales como la UNAM, el Tec de Monterrey, la Fundación Este País, el Consejo Coordinador Empresarial y la Coparmex. Por tanto, no tiene por qué sujetarse a los deseos o conveniencias de los caciques locales.
Segundo, ¿los gobernadores cuestionan los aspectos metodológicos de una encuesta? Me atrevería a afirmar que ninguno de ellos está ni remotamente calificado para hacer ese cuestionamiento. Añadiría que los asesores técnicos de la encuesta son especialistas conocedores de su materia, a diferencia de los mandatarios locales, que no dejan pasar oportunidad para exhibir su ignorancia y tontería. Y quien quiera ver la descripción completa del trabajo del ICESI puede acceder a su página http://www.icesi.org.mx/documentos/propuestas/cuadernos_4.pdf
En cambio, ¿no resulta odiosa la sarta de anuncios televisivos por las noches, en horario prime, de cada uno de los gobernadores, regodeándose al presentar los supuestamente extraordinarios logros de sus respectivos gobiernos? ¿Nos han preguntado a los contribuyentes que los pagamos si queremos que gasten el dinero en esas estupideces?
El caso es que en dicha reunión se presentó el resultado de una encuesta llevada a cabo por el Instituto Ciudadano de Estudios sobre la Inseguridad con los propósitos explícitos - entre otros – de “estimar las características de la prevalencia y la incidencia delictivas... y la percepción de los ciudadanos sobre la inseguridad y sobre la actuación de sus autoridades”. Pues nada, que los gobernadores presentes en el acto reaccionaron inmediatamente, como si les hubieran puesto un cohete en salva sea la parte, ya que todos obtuvieron calificaciones muy poco satisfactorias. Y cito algunas de sus declaraciones:
Ebrard, del Distrito Federal: “... debe pactarse un sistema que califique también al gobierno federal... a nosotros no nos consultaron...”
Hernández, de Tamaulipas: “... la encuesta estaba manipulada, porque no incluyó a su estado...”
Granier, de Tabasco: “... que nos den nombres de quienes les impidieron realizar su trabajo, pues no nos incluyeron...”
Peña Nieto, de EdoMex: “... debe revisarse la metodología que despierta polémica e inconformidad...”
Osuna Millán, de Baja California: “... ya no nos sirve, porque se refiere a 2008... habría que hacer una encuesta en enero de 2010 para evaluar el 2009, y que se publique en febrero...”
Reyes Baeza, de Chihuahua, y Amalia García, de Zacatecas, coinciden al exigir que “... al presentar resultados se incluyan los avances de cada entidad contra la delincuencia y el crimen organizado...”
Y así por el estilo. Ahora bien, hay que hacer algunas precisiones. Primero, el ICESI es una Asociación Civil patrocinada por organismos tales como la UNAM, el Tec de Monterrey, la Fundación Este País, el Consejo Coordinador Empresarial y la Coparmex. Por tanto, no tiene por qué sujetarse a los deseos o conveniencias de los caciques locales.
Segundo, ¿los gobernadores cuestionan los aspectos metodológicos de una encuesta? Me atrevería a afirmar que ninguno de ellos está ni remotamente calificado para hacer ese cuestionamiento. Añadiría que los asesores técnicos de la encuesta son especialistas conocedores de su materia, a diferencia de los mandatarios locales, que no dejan pasar oportunidad para exhibir su ignorancia y tontería. Y quien quiera ver la descripción completa del trabajo del ICESI puede acceder a su página http://www.icesi.org.mx/documentos/propuestas/cuadernos_4.pdf
En cambio, ¿no resulta odiosa la sarta de anuncios televisivos por las noches, en horario prime, de cada uno de los gobernadores, regodeándose al presentar los supuestamente extraordinarios logros de sus respectivos gobiernos? ¿Nos han preguntado a los contribuyentes que los pagamos si queremos que gasten el dinero en esas estupideces?
sábado, 21 de noviembre de 2009
Gente bien pagada
El nuevo titular de la Comisión de los Derechos Humanos ganará mensualmente $253,328, según reporta el diario Reforma en su edición del 20/11/09. El salario mínimo mensual vigente en el D.F. es de $1,644. Esto significa que, a la tasa actual, un defensor de los derechos humanos vale lo mismo que 154 de sus defendidos (claro, de los más baratos, que han de ser empleados de limpia, peones de albañil, jardineros, cargadores y otros del mismo jaez). O si consideramos que un jubilado del servicio público recibe una pensión cuyo máximo no puede exceder de diez salarios mínimos, el defensor de marras vale lo mismo que quince ex-investigadores científicos de primer nivel, o quince ex-profesores universitarios, o quince ex-directores de algún instituto del área de la salud, por ejemplo.
Pues no queda más que imaginar que dicho personaje ha de poseer una formación extraordinaria y un talento portentoso, además de que su encargo le exigirá el despliegue de esfuerzos titánicos en su cumplimiento. Que si no es así, menuda tomadura de pelo nos están despachando al resto de los mexicanos.
Y al terminar de escribir lo anterior leo en el mismo diario, en la edición del día 21, que el defensor no está solo: consejeros de la judicatura federal (a saber lo que esto significa), ministros de la suprema corte, secretarios de estado - y muchísimos otros no especificados, como diputados, senadores, asambleístas, directores generales, gobernadores – son premiados por la República con similares prestaciones.
Gran país éste, que así distingue a sus más preclaros ciudadanos...
Pues no queda más que imaginar que dicho personaje ha de poseer una formación extraordinaria y un talento portentoso, además de que su encargo le exigirá el despliegue de esfuerzos titánicos en su cumplimiento. Que si no es así, menuda tomadura de pelo nos están despachando al resto de los mexicanos.
Y al terminar de escribir lo anterior leo en el mismo diario, en la edición del día 21, que el defensor no está solo: consejeros de la judicatura federal (a saber lo que esto significa), ministros de la suprema corte, secretarios de estado - y muchísimos otros no especificados, como diputados, senadores, asambleístas, directores generales, gobernadores – son premiados por la República con similares prestaciones.
Gran país éste, que así distingue a sus más preclaros ciudadanos...
lunes, 16 de noviembre de 2009
Entre los sucesos grotescos de la semana pasada le doy la mejor nota al encuentro de los obispos Samuel Ruiz y Carlos Vera con los sindicalistas de la extinta Luz y Fuerza. La vehemencia episcopal al azuzar a los extrabajadores para mantenerse en la lucha contra lo irremediable evocaba escenas donde los protagonistas podrían haber sido Lenin o Fidel Castro arengando a las masas (y no dudo que los prelados disfrutarían de esa equiparación).
Más allá del espectáculo circense, me pregunto si detrás de esto habrá alguna estrategia urdida en los tenebrosos corredores del Vaticano para dar nuevos alientos a la presencia católica romana en este país. Y es que a veces olvidamos que los obispos son designados por el Papa y, en tal virtud, representante suyos y sujetos a votos de estricta obediencia.
Recordemos, a propósito, el protagonismo de Samuel Ruiz en la revuelta zapatista de hace 15 años y su defensa a ultranza de los indígenas chiapanecos, cuyos derechos fueron conculcados desde la conquista y nunca después restituidos. Nunca tuvo el cuidado de aclarar que la expoliación de que fueron objeto había sido legitimada en 1494, por bula papal, por el Papa Alejandro VI, quien otorgó a la Corona Española el dominio absoluto - incluyendo las personas y sus bienes - de los territorios que conquistaren al Oeste de cierto meridiano a mitad del Atlántico. ¡Vaya omisión del buen obispo!
Más allá del espectáculo circense, me pregunto si detrás de esto habrá alguna estrategia urdida en los tenebrosos corredores del Vaticano para dar nuevos alientos a la presencia católica romana en este país. Y es que a veces olvidamos que los obispos son designados por el Papa y, en tal virtud, representante suyos y sujetos a votos de estricta obediencia.
Recordemos, a propósito, el protagonismo de Samuel Ruiz en la revuelta zapatista de hace 15 años y su defensa a ultranza de los indígenas chiapanecos, cuyos derechos fueron conculcados desde la conquista y nunca después restituidos. Nunca tuvo el cuidado de aclarar que la expoliación de que fueron objeto había sido legitimada en 1494, por bula papal, por el Papa Alejandro VI, quien otorgó a la Corona Española el dominio absoluto - incluyendo las personas y sus bienes - de los territorios que conquistaren al Oeste de cierto meridiano a mitad del Atlántico. ¡Vaya omisión del buen obispo!
sábado, 14 de noviembre de 2009
Mientras disfruto de un amable concierto de blues que me anima a emprender las tareas del día con un entusiasmo tranquilo, reflexiono sobre los sucesos de actualidad. La verdad, hay tantas cosas y tanta tontería, que hasta me da pereza elegir cuál de ellas merecería algún comentario.
¿Nuestros legisladores y sus discusiones acerca del presupuesto?
Tal cúmulo de ignorantes e incompetentes no se ve más que en un país bananero. Quizá lo que nos distingue de aquéllos es la ostentación de que los nuestros hacen gala.
¿La atrevida declaración del alcalde de San Pedro Garza García, avisando de su política de mano dura contra la delincuencia - que ha provocado el habitual desgarramiento de vestiduras en todos los niveles? Todos claman por que se mantenga dentro de la ley, sin parar a reflexionar que la mejor manera de estar dentro de la ley es no hacer nada. Lo más criticable del alcalde de marras es que haga públicas sus intenciones. Mejor sería que hiciera lo que tiene qué hacer y guardara la más estricta discreción.
Quedan cosas, pero habrá que irlas comentando poco a poco...
¿Nuestros legisladores y sus discusiones acerca del presupuesto?
Tal cúmulo de ignorantes e incompetentes no se ve más que en un país bananero. Quizá lo que nos distingue de aquéllos es la ostentación de que los nuestros hacen gala.
¿La atrevida declaración del alcalde de San Pedro Garza García, avisando de su política de mano dura contra la delincuencia - que ha provocado el habitual desgarramiento de vestiduras en todos los niveles? Todos claman por que se mantenga dentro de la ley, sin parar a reflexionar que la mejor manera de estar dentro de la ley es no hacer nada. Lo más criticable del alcalde de marras es que haga públicas sus intenciones. Mejor sería que hiciera lo que tiene qué hacer y guardara la más estricta discreción.
Quedan cosas, pero habrá que irlas comentando poco a poco...
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)