domingo, 27 de diciembre de 2009

Obispo contestatario -- otra vez...

Me inquieta un poco la presencia cada vez más notoria de los jerarcas católicos en los medios de comunicación. Y más cuando aparece algún personaje de la política nacional haciendo de comparsa. Ya la semana pasada comentaba sobre la visita del gobernador mexiquense y su novia al señor Ratzinger, un hecho que no deja duda sobre lo que podría significar esta muestra de adhesión a la iglesia romana.

Se preguntará alguno, bueno, ¿y qué tiene de malo que alguien vaya a pedir la bendición papal? Y respondería yo, pues si ahí quedara la cosa, el asunto no tiene más allá de un interés anecdótico. Pero sucede que el Vaticano no es un poder inocuo, y la historia de nuestro país está plagada de eventos nefastos siempre ligados a las maniobras de los curas locales con la jerarquía romana. Y esto, o se desconoce, lo que sería muy objetable en un personaje político de cierta importancia, o se actúa a sabiendas de ello, lo cual implicaría una definición ideológica inaceptable.

Para añadir otro crouton a la sopa, sucede que el obispo de Saltillo, Raúl Vera, personaje que a últimas fechas ha venido mostrando un sospechoso protagonismo, se lanza una vez más contra el gobierno. A propósito de la reciente (y exitosa) operación en Cuernavaca en contra de uno de los más sanguinarios capos del narcotráfico, él opina que los operativos militares en la actual guerra contra la delincuencia organizada son irresponsables, ineficientes e inmorales y que la estrategia del gobierno federal es totalmente errónea. ¡Vaya, pues, con el obispo! Sus calificativos son chocantes, ya que parecería que él se cree juez último de los actos de los demás (bueno, sabemos que los obispos suelen ser petulantes y soberbios, así que no debe sorprendernos). Y en cuanto a la estrategia, ¿qué nos quiere decir? ¿Que él tiene una mejor?

A primera vista, el obispo es un necio, porque de misas, santos y liturgias él sabrá, pero de estrategias nada. Y, además, los más favorecidos con esas tontas declaraciones son los narcos, pues descalifica las acciones en contra de sus principales líderes.

Pero pienso que atrás de esto hay algo más. La iglesia católica romana no da paso sin huarache, y no creo que él hable sin la autorización de sus superiores jerárquicos. Y, como siempre, parecería que quieren quedar bien con Dios y con el diablo. No creo que deseen perder las importantes donaciones que desde hace mucho (recordemos la época del nuncio Prigione) se dice que reciben, por lo que al mismo tiempo las críticas al gobierno las externan por boca de un obispo de rango medio. Como consecuencia del desgaste político de Samuel Ruiz, quizá Raúl Vera viene a reemplazarlo en el papel de contestatario, para no involucrar demasiado a los más altos jerarcas.

Con toda la antipatía que siento por la persona de Enrique VIII, y cualesquiera que hubieren sido las razones que tuvo para romper con el papa Clemente VII en 1533, el caso es que con ello Inglaterra se liberó definitivamente de la intromisión del Vaticano en sus asuntos internos y ello marcó de manera fundamental la historia posterior de aquel país. Finalmente, hay que darle algún crédito a Ana Bolena.

2 comentarios:

  1. De acuerdo, las declaraciones de Vera le hacen el caldo gordo a los asesinos; el Papa le acaba de servir de alcahuete a Peña Nieto; Norberto Rivera critica las bodas gay en el DF (que me parece son sólo cortinas de humo para hacer menos visibles los predialazos y aguazos que empezarán a covrarnos mañana)y no dice ni pío de las decenas de curas gays y pederastas. Yo añadiría un chorrito de consomé a tu guisado: el cardenal Robles acaba de casar en la catedral de Monterrey a Gloria Trevi (¡de blanco!, s'il vous plaît!), fina dama, bi y pederasta también, que hace años estuvo en la cárcel por corrupción de menores (niñas) y por haber enterrado clandestinamente a su bebé... El reino de esos señores sí es del inframundo.

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  2. cobrar, evidentemente es con be de burro, sin ofender al suscrito...

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