lunes, 16 de noviembre de 2009

Entre los sucesos grotescos de la semana pasada le doy la mejor nota al encuentro de los obispos Samuel Ruiz y Carlos Vera con los sindicalistas de la extinta Luz y Fuerza. La vehemencia episcopal al azuzar a los extrabajadores para mantenerse en la lucha contra lo irremediable evocaba escenas donde los protagonistas podrían haber sido Lenin o Fidel Castro arengando a las masas (y no dudo que los prelados disfrutarían de esa equiparación).

Más allá del espectáculo circense, me pregunto si detrás de esto habrá alguna estrategia urdida en los tenebrosos corredores del Vaticano para dar nuevos alientos a la presencia católica romana en este país. Y es que a veces olvidamos que los obispos son designados por el Papa y, en tal virtud, representante suyos y sujetos a votos de estricta obediencia.

Recordemos, a propósito, el protagonismo de Samuel Ruiz en la revuelta zapatista de hace 15 años y su defensa a ultranza de los indígenas chiapanecos, cuyos derechos fueron conculcados desde la conquista y nunca después restituidos. Nunca tuvo el cuidado de aclarar que la expoliación de que fueron objeto había sido legitimada en 1494, por bula papal, por el Papa Alejandro VI, quien otorgó a la Corona Española el dominio absoluto - incluyendo las personas y sus bienes - de los territorios que conquistaren al Oeste de cierto meridiano a mitad del Atlántico. ¡Vaya omisión del buen obispo!

1 comentario:

  1. A MÍ TAMBIÉN ME LLAMÓ LA ATENCIÓN LA PRESENCIA DE LOS REPRESENTANTES DE LA IGLESIA CATÓLICA EN LA REUNIÓN A LA QUE HACES REFERENCIA. ¿ES OPORTUNISMO, INCONSCIENCIA, AFÁN PROTAGÓNICO O SE TRATA DE OTRA COSA?.
    ATENTA NOTA PARA LOS QUE MANEJAB LA INFORMACIÓN "FINA" DEL TEMA: OJO CON LOS PASOS DE LOS OBISPOS PORQUE NO QUEDA CLARO DE QUÉ PIE CALZAN.
    SALUDOS
    ROSITA

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